Los migrantes: víctimas dobles

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Encuesta revela indefensión frente a la Covid-19

En marzo de 2020, el gobierno peruano hizo una encuesta entre los migrantes venezolanos con el fin de tomar decisiones de política pública dirigidas a su atención en el marco de la pandemia de la Covid-19. Esto es clave para focalizar la acción sobre aspectos y segmentos de la población que realmente lo requieran.
Algunas noticias sobre la movilidad humana proveniente de Venezuela hicieron pensar en un retorno en masa. No obstante, aunque ciertamente se ha producido un flujo en ese sentido, las cifras conocidas no son aún significativas. Colombia, por ejemplo, ha reportado unos 50.000 retornados, una cifra pequeña respecto al 1.800.000 migrantes que residen en el país.
Acaba de ser publicada una encuesta encargada por la coordinación del Plan País del gobierno interino de Venezuela, que será un importante aporte para los países de acogida de la migración venezolana. El estudio se realizó en 10 países (Colombia, Perú, Chile, Estados Unidos, Ecuador, España, Argentina, Brasil, México y Panamá) con muestras representativas en cada uno de ellos.


Algunos de los resultados alarman. Revelan una total indefensión de los migrantes pues están sufriendo una segunda derrota en sus planes de estructurar un plan de vida estable. El 63%, independientemente del país en que se encuentre, perdió el empleo. En Colombia el porcentaje sube a 72%. Este resultado indica una precarización al máximo de su condición y de sus estrategias de integracion laboral en unas economías que entrarán ahora en recesión. Por lo tanto, no es nada alentador su futuro en el corto plazo.
Sólo el 40% tiene acceso a algún tipo de atención médica, pero claro está que esa cifra está considerando países como EE.UU. o España donde la migración tiene mayores recursos o más tiempo integrándose. Si se miran los resultados en países como Colombia y Perú, esa cifra baja a 24% en promedio, es decir el 76% restante queda excluido.
No hay resultados anteriores con los cuales comparar, pero resalta que el 40% responda que no consideraría regresar a Venezuela. Viendo esa cifra por su contrario, habría un potencial de retorno del 60%. Un análisis de causalidad realizado en la propia encuesta indica que hay una asociación directa entre el retorno y la pérdida del empleo y los eventuales problemas de atencion a la salud.
Sin embargo, en el cuestionario no parece que hayan incluido la variable vivienda, fundamental en el marco de la cuarentena que se ha declarado en todos los países para contener la pandemia. Además, para entender el retorno y saber si constituye una nueva estrategia del migrante o cuál es su alcance, hay que estudiar a los que ya retornaron.
Las expectativas del migrante son bajas, en general, respecto a quién podría ayudarlo en esta situación. Poco más de la mitad no sabe quién lo haría. El resto se distribuye entre distintos actores gubernamentales: el gobierno de Maduro, el gobierno interino o el gobierno del país que los recibió. Aunque claramente parecen inclinarse a considerar que deberían ser ayudados por el gobierno interino. Veamos quién decide hacerlo.

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