El retorno fallido

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Conversación con Lala Lovera

Se ha publicado bastante que muchos venezolanos intentan regresar a casa. La pérdida de la capacidad de generar ingresos debido a la pandemia ha hecho que estén enfrentando condiciones muy difíciles y se planteen el retorno.
Parece una decisión racional pues aunque las condiciones de Venezuela pueden ser bastante malas, seguramente allá tendrían al menos un techo y la cercanía de familiares y amigos. Sin embargo, cuando indagamos más, vemos que las condiciones son peores que las del país de acogida.
Algunos activistas de derechos humanos han alertado sobre los peligros a los que se enfrentan pues deben encontrarán todo tipo de problemas y riesgos, incluso el de perder la vida.
Lala Lovera, la venezolana que dirige la Fundación Comparte por una vida, Colombia. Es una luchadora incansable por los derechos e integración de los migrantes y ha fijado una posición crítica con respecto a lo que ha llamado el “espejismo del retorno”.


—¿Por qué un espejismo?
—Entre otras cosas porque no es totalmente voluntario. Es un retorno semi forzado debido a las condiciones que genera la pandemia como consecuencia del miedo y la incertidumbre. Estas personas han sido víctimas adicionales de la pandemia y de las medidas locales para contenerlas. Se ha ordenado el confinamiento en sus viviendas, pero claro, carecen de esa vivienda y muchas veces son expulsados del espacio que alquilan. Enfrentan en la calle el rechazo del resto de la población y a la pobreza extrema porque ni siquiera hay a quien pedir unos pesos. Temen morir de hambre.


—Luego está el tema del viaje.
—Reconocemos el arduo trabajo que el gobierno colombiano ha realizado. Ha buscado las rutas legales para garantizar el regreso que algunos venezolanos solicitan. Pero hemos visto cómo las empresas de transporte han utilizado a los migrantes, pues ellos sí conocen las rutas que Migración Colombia ha impuesto. Continúan transportando cobrando a los venezolanos más vulnerables. Cuando la policía no les permite continuar, los abandonan en la calle sin dinero.


—Luego están los peligros que le espera en la frontera.
Son muchas cosas y la gran mayoría de ellos no está plenamente informada. Aquellos que han emprendido camino sin tomar la ruta legal, se convierten en violadores de la ley. Son víctimas de grupos ilegales que se fortalecen al reclutar jóvenes, mujeres y niños para sus redes. Si logran llegar los meten en refugios sin condiciones adecuadas, con malos tratos y en violación a sus derechos ciudadanos. Si llegan sanos es posible que se contagien por las condiciones de esos refugios y si tienen algún síntoma es peor por el colapso del sistema de salud.


—¿Y cómo llegan a ‘casa’?.
—No todos llegan por diferentes problemas. Por ejemplo, el acceso a gasolina, y los que llegan encuentran dos realidades terribles. La primera es darse cuenta de que la situación en Venezuela se ha empeorado mucho y llegan a casas con familiares mucho más empobrecidos y con dificultades para acceder a alimentos y servicios básicos, Y luego aparece la discriminación de sus compatriotas pues los consideran un riesgo para su salud.


—¿Cómo se debe tratar el problema?
—Como lo he manifestado dentro y fuera del país, mi llamado es a todos los actores: la sociedad civil, el Gobierno Nacional, las ONG y la empresa privada. Deben actuar para integrar a los migrantes venezolanos y de esta forma lograr que la estigmatización, el señalamiento y la revictimización, comiencen a ser parte del pasado.

Contacto: Twt: @compartecol – FB: @CPUVcolombia

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