Bogotá, ciudad de juglares

0
337
Ante la necesidad de sobrevivir, cantantes y músicos han convertido a Bogotá en una ciudad de melódica y rítmica. Foto cortesía.

En tiempos de Covid-19

Desde los inicios de la cuarentena, la pérdida de ingresos mostró sus dientes a la población migrante venezolana y, como un tsunami, ha ido arrasando sus oportunidades al punto que según Migración Colombia, 95 mil personas han regresado a su país ya que que al perder los ingresos no cuentan con redes de apoyo que amortigüen su vulnerabilidad.
Desde marzo de 2020, diversos medios de comunicación han registrado el impacto de la pandemia sobre la migración venezolana (pérdida de empleo y vivienda, abandono escolar, pérdida de acceso a medicamentos, xenofobia). Reportajes y artículos de expertos coinciden en señalar tres segmentos de esta población fuertemente afectados: los migrantes que hacían sus ingresos en la calle vendiendo mercancías en los semáforos, los artesanos, artistas y músicos que exponían sus obras y partituras en los espacios públicos y los trabajadores empleados en turismo, restaurantes y bares.
Ante la necesidad de sobrevivir, cantantes y músicos han convertido a Bogotá en una ciudad de juglares que ofrendan música de diversos géneros a sus habitantes contando con la solidaridad que asoma por los balcones de los edificios en forma de alimento, dinero y aplausos. Ávila Monserrate quiso aproximarse a ellos para preguntarles ¿cuáles son las dificultades y las satisfacciones en la nueva normalidad de sus vidas artísticas?

Un grupo de jóvenes ofrece un concierto de Vivaldi en una calle del norte de Bogotá. Foto cortesía.

Lo más chévere: compartir el escenario de la calle con músicos colombianos
El grupo de salsa Gualelé se armó en Colombia con integrantes procedentes de distintas partes de Venezuela: desde Caracas, teclado y bajo; desde Carúpano, la trompeta; desde La Guaira, los timbales; desde Maracaibo, la voz y la clave. Ellos nos contaron: “Lo más frustrante es que ya teníamos toque todos los días de la semana en diferentes locales. Cada uno de nosotros había logrado salir de los paga-diarios, estábamos en mejor condición después de pasar mucha necesidad, ahora hay que empezar de cero. Pero lo más chévere ha sido compartir el escenario de la calle con músicos colombianos. Nos turnamos las calles, y estamos combinando piezas y nuevos ritmos porque estamos preparando serenatas gaiteras para la navidad”.

La gente nos escucha desde los balcones
Un grupo de jóvenes ofrece un concierto de Vivaldi en una calle del norte de Bogotá. Cuentan que se conocieron en Colombia y que organizaron un grupo para amenizar fiestas. La pandemia acabó con el incipiente negocio, pero ellos han encontrado una precaria salida. Esto nos dijeron: “En Venezuela teníamos clases todos los días porque formábamos parte del Sistema de Orquestas Juveniles, cada uno de nosotros vino por su cuenta, pero todos por la misma razón: allá no teníamos futuro. Aquí hemos tenido que seguir aprendiendo por nuestra cuenta. Como no tenemos a los maestros, nos apoyamos entre nosotros y, aunque el coronavirus nos ha afectado porque no tenemos clientes, este tiempo nos ha servido para ensayar los clásicos y ofrecerle conciertos a la gente que nos escucha desde los balcones y nos regala comida o nos apoya con algo de dinero”.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here