La inmolación de un venezolano en su lucha contra la barbarie chavista

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Hace diez años Franklin Brito murió por inanición en el Hospital Militar. Foto cortesía.

Franklin Brito

Entre los tantos registros digitales de persecuciones políticas, asesinatos viles, torturas y agresiones impúdicas, hechas a la vista de todos por el régimen fundado por Hugo Chávez, quedarán para siempre en la memoria, como un caso emblemático y particular, la serie de fotografías y videos que registran la manera como el productor agrícola Franklin Brito fue perdiendo peso y movilidad hasta morir, de inanición, el 30 de agosto del año 2010 en el Hospital Militar de Caracas.

De este vía crucis habla el libro Franklin Brito, anatomía de la dignidad, escrito por la periodista Faitha Nahmens Larrazábal.


Brito, agricultor y biólogo, murió a causa de los daños irreversibles de sucesivas huelgas de hambre que fue realizando como mecanismo de protesta ante el gobierno de Chávez que, arbitrariamente, le había arrebatado la propiedad de sus tierras cultivadas en el estado Bolívar.
Fueron en total seis huelgas. Realizadas, al principio de su lucha, por el combativo agricultor con el propósito de recuperar la posesión y el manejo de sus propiedades. Y luego, ya convencido de que el poder militarista no lo escucharía, en un gesto de denuncia contra la cúpula de civiles de ultraizquierda y militares golpistas que los llevaron la tumba.
No queda duda de que fue una inmolación. Como la de los bonzos de los años sesenta en protesta extrema ante la intervención estadounidense en la guerra de Vietnam. Solo que la de Brito no tuvo el tono mediáticamente espectacular de aquellos sacrificios, sino que fue ocurriendo lentamente, en un suplicio de siete largos años.
Mientras Hugo Chávez se convertía aceleradamente en figura presidencial adiposa, Franklin Brito se fue diluyendo en su delgadez. Muriendo a la vista de todos con la decisión de mostrar desde su propio cuerpo las huellas y los efectos de la arrogancia política, los abusos de poder y la ausencia del más mínimo sentido de respeto a la dignidad humana.
De este vía crucis habla el libro Franklin Brito, anatomía de la dignidad, escrito por la periodista Faitha Nahmens Larrazábal, publicado por Cedice, presentado al público el pasado domingo 30 de agosto, fecha en la que hace diez años dejó de existir aquel hombre que desafío el poder del socialismo del siglo XXI al costo de su propia vida.
Nahmens, periodista conocida por sus investigaciones valientes, reconstruye esta historia que resume e ilustra de manera singular el aparato de injusticia, retaliación y oportunismo económico sobre el que se construyó una hegemonía política delincuencial. Es el retrato forense de un régimen que viola por igual las libertades individuales y los derechos al debido proceso, la propiedad y la vida.

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