Los riesgos del retorno de la migración

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El cierre temporal de las fronteras y la dureza de los controles por la pandemia hace que el retorno sea más complicado. Foto cortesía.

Contagio, xenofobia y tráfico de personas

El endurecimiento de las condiciones de vida en medio de la pandemia en los países de acogida ha motivado a los migrantes a regresar a Venezuela. El retorno adquiriere relevancia desde el punto de vista del manejo de la epidemia en los países receptores. Si es masivo podría generar una ola de contagio debido a la aglomeración de gente moviéndose dentro del territorio, además de las implicaciones que tendremos para Venezuela, donde no se cuenta con capacidad suficiente para realizar aislamiento preventivo adecuado y con medidas de bioseguridad.
El cierre temporal de las fronteras y la dureza de los controles por la pandemia hace que el retorno sea más complicado, lo que se suma a la incertidumbre por la posibilidad de que el migrante que vuelva al país de origen pueda migrar nuevamente en caso de que las cosas no salgan como esperaba, un fenómeno que puede desalentar el retorno de migrantes que, bajo otras condiciones, lo hubieran hecho.

Un problema que puede adquirir una mayor intensidad debido a la pandemia es la xenofobia. En efecto, antes de la actual crisis por Covid-1 9, el flujo migratorio venezolano ya había dado ocasión a brotes xenofóbicos en los países de acogida. Una pandemia puede incrementar tal sentimiento por diferentes vías: la competencia en el mercado laboral por una menor oferta de empleos, los sentimientos devenidos del acceso o no a las prestaciones proporcionadas durante la pandemia y la posibilidad de que se vea al migrante venezolano como vector de contagio o su alto grado relativo de exposición a la enfermedad. Así, es probable que se incremente la presión sobre las autoridades para contener los flujos migratorios.
Pero la efectividad de ciertas medidas para detener este flujo podría verse restringida, pues si la situación empeora sustancialmente en el lugar de origen, es posible que el resultado del análisis costo-beneficio seguirá siendo el mismo.
En el caso de la migración venezolana, cuando se cerraron los pasos fronterizos tradicionales por el endurecimiento de la política de los países, los flujos no se detuvieron sino que buscaron los pasos irregulares —las trochas— y aumentaron los riesgos de vulnerabilidad de los migrantes.
El tráfico y trata de personas puede ser un problema emergente. El mayor control en las fronteras y las presiones migratorias –tanto por el deterioro en la situación local, como por la reunificación familiar– podrían fomentar la aparición de organizaciones criminales dedicadas al tráfico y trata de persona. Estas organizaciones criminales representan un importante desafío para el orden público y se han reportado numerosos abusos a los migrantes y además de fortalecer a grupos criminales que participan en esta red de tráfico de personas, incluidos carteles de la droga.

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