Criminales de lesa humanidad

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Informe de la ONU sobre derechos humanos en Venezuela

El Informe de la Comisión Independiente nombrada por la ONU para profundizar en la situación de los derechos humanos en Venezuela ha sido considerado por muchos expertos en el tema como un acontecimiento histórico.
Coinciden los expertos en que la diferencia de este informe con todos los anteriores radica en que sus conclusiones, además de responsabilizar al Estado y al gobierno venezolanos por la violación sistemática de los derechos humanos, apuntan el dedo a nombres y apellidos en personas concretas a quienes encuentra, con documentación sólida, incursos en crímenes de lesa humanidad.
Los indiciados son miembros egregios de la cúpula de civiles de ultraizquierda y militares golpistas que conducen a Venezuela. A saber: Nicolás Maduro, jefe del Ejecutivo; Diosdado Cabello, del parlamento usurpador y espurio; Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, y Néstor Reverol, ministro del Interior y responsable de las policías políticas, incluyendo las Faes y el Sebin.

Los indiciados son miembros egregios de la cúpula de civiles de ultraizquierda y militares golpistas que conducen a Venezuela.


Para los venezolanos defensores de las libertades democráticas y los derechos humanos, el informe al mismo tiempo que un alivio es una fuente de profunda tristeza. Un alivio, porque significa un avance en la tarea de hacer justicia y castigar a la barbarie roja. Y una profunda tristeza al verificar, por fuentes responsables, que todo lo que creíamos —que Maduro y su equipo son, literalmente, unos sicópatas capaces de cualquier aberración represiva con tal de mantenerse en el poder— se quedaba corto ante la realidad.
La lista de crueldades viles —torturas, ejecuciones extrajudiciales, prisiones sin el debido proceso, maltrato en cautiverios— son interminables. Y en este informe sale a relucir un lado aún más oscuro del aparato represor chavista: las aberraciones sexuales.


Queda absolutamente documentada la utilización de la humillación sexual como arma de degradación y quiebre moral del adversario como una práctica cotidiana de las Faes, el Sebin y otros aparatos asesorados por la tradición de crueldad del G2 cubano, las policías secretas de los ayatolas iraníes, y las técnicas ya centenarias del KGB, ahora ruso.
“Violaciones a hombres y mujeres”, “amenazas de violación”, “contacto con partes del cuerpo de carácter sexual”, “actos de violencia dirigidos a los genitales”, “amenazas de mutilación genital”, “desnudez forzada”, “ser obligado a presenciar actos de violencia sexual contra otras personas” son las nuevas condecoraciones que adornan el expediente de miseria humana que resume el proyecto político conocido como Socialismo del siglo XXI.
Ya sabíamos que eran acusado de narcotraficantes, de grandes corruptos, de torturadores, de violadores de las libertades democráticas, pero ahora entraron en las ligas mayores de los cirminales de lesa humanidad.

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