Colombianos que luchan contra la xenofobia

0
152

Experiencias positivas

Tulio Hernández

“En este contexto (el del Estatuto de Protección Temporal para los venezolanos decretado recientemente por el presidente Duque) será fundamental avanzar en su implementación, y luchar contra la xenofobia y la politización en contra de la migración que debilitan la democracia”. Esta frase pertenece a un documento publicado por el Observatorio Venezuela de la Universidad del Rosario, una de las instituciones académicas de mayor peso en Colombia, bajo el título “Universidad del Rosario apoya regularización de migrantes y pide luchar contra la xenofobia”.
Aunque son más noticiosos quienes hacen declaraciones que, con mala intención o por torpeza, incitan a la xenofobia contra la migración venezolana, existe en Colombia un número tan grande de individualidades y organizaciones colombianas que luchan contra este sentimiento universal de desprecio, temor y discriminación hacia los extranjeros que debería ser una tarea permanente hacerlos visibles, reconocerlos y agradecerles.
Hay algunos muy notables. Como el Proyecto Migración de la revista Semana que hace lo posible, a través de su Observatorio de Migración, para tratar de llevar a la práctica el principio de que la mejor manera de combatir los estigmas que se crean en torno a migrantes y refugiados es produciendo informaciones y datos rigurosos que por sí solos desmientan los mitos y prejuicios ante las poblaciones migrantes.
Hay otros como el columnista y youtuber Daniel Samper Ospina, que con sus divertidas y a la vez agudas maneras de comunicar, pone en escena situaciones como la de Los Caminantes —los migrantes venezolanos que entran a Colombia a pie transitando largos trechos que pueden durar semanas—, acompañándolos en el camino y mostrando su dura realidad.
Hay programas estables, como el desarrollado por la oenegé El Derecho a no Obedecer que ha desarrollado el ‘kit anti xenofobia’, que consiste en un material educativo que ofrece una especie de entrenamiento básico a migrantes y sociedad receptora para aprender a neutralizar los brotes xenofóbicos de una manera que no genere más confrontación.
Pero hay otras iniciativas, numerosas, pero menos visibles, quizás porque no se desarrollan en la ciudad capital, en Bogotá, o porque sus protagonistas no son figuras mediáticas, que igual hacen un trabajo efectivo, comprometido y conmovedor que también hay que visibilizar y agradecer.


Algunas de ella las he venido conociendo gracias a un ciclo de talleres que, bajo el título ¿Cómo comunicar la migración en Colombia? tengo a suerte conducir, bajo el auspicio de la organización Acdi/Voca y la gestión de la Fundación Gabo. Son talleres dirigidos no a periodistas de grandes medios sino a comunicadores populares, activistas de oenegés, periodistas de instituciones oficiales y fundaciones privadas que hacen su trabajo por los cuatro costados de Colombia con el propósito de entrenarnos en las maneras responsables de comunicar los temas asociados a la migración.
Son programas precisos, locales, con objetivos muy claros que sumados constituyen un muro de contención a la tentación xenofóbica y una plataforma de divulgación de los derechos humanos asociados a la migración.
Con uno de ellos tuve la oportunidad participar recientemente en el programa de radio Somos el mismo cuento (pudo haberse llamado “la misma vaina”) desarrollado en Santa Marta por la Fundación Casa en el Árbol (FCA), una organización que trabaja, así lo definen ellos mismos, “por disminuir la discriminación hacia los migrantes y promover el encuentro entre colombianos y venezolanos”.
El proyecto lleva el nombre de PaZaporte a la convivencia, un programa de comunicaciones que trata de demostrar que “los colombianos y los venezolanos somos el mismo cuento”. La asociación lo define muy bien: “que compartimos la misma historia, las mismas costumbres, los mismos sabores, los mismos ritmos e incluso en algunos casos somos de la misma familia”. Y entre sus principios de acción sostienen: “Que nos acordemos que de diferentes no tenemos nada, y que es momento de dejar atrás los odios”.
Son experiencias inspiradoras. Testimonios de la voluntad de integración, cooperación y solidaridad entre los dos países. La garantía de que las voces discriminatorias, separatistas y xenófobas no tendrán éxito.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here