El juicio del Fiscal Barr mueve el tablero

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EEUU contra Maduro

Como si no fuese suficiente la llegada a Venezuela del coronavirus que ha cobrado sus primeras victimas mortales, más la negativa del FMI a conceder el préstamos solicitado por el orden de US$ 5.000 millones para atender la epidemia, el gobierno de Nicolás Maduro tiene ahora que enfrentar la persecución de la Fiscalía de EEUU que los convierte a él y a trece de sus colaboradores —incluyendo a sus socios colombianos Jesús Santrich e Iván Márquez— en las cabezas más caras que la justicia internacional ha puesto precio en los siglos XX y XXI.
En torno a las repercusiones de esta decisión hay opiniones diversas. La mayoría de los gobernantes y analistas de talante democrático coinciden en reconocer la veracidad de las acusaciones y la gravedad de los delito dibujados en la sentencia del fiscal Barr. Salvo los muy fanáticos antinorteamericanos o de ultraizquierda marxista, que ven en toda acción de los Estados Unidos una “conspiración contra los pueblos del mundo”.
En cambio, entre la opinión pública colombiana y la venezolana no parece existir el mismo acuerdo cuando se evalúa si era este —en pleno crecimiento de la pandemia del Covid-19— el mejor momento para tomar la iniciativa.

La mayoría de los gobernantes y analistas de talante democrático coinciden en reconocer la veracidad de las acusaciones y la gravedad de los delito dibujados en la sentencia del fiscal Barr.


El excandidato presidencial y negociador de la paz Humberto de la Calle considera que es una amenaza para la seguridad nacional colombiana, que pone al país en la situación de sándwich de cañón entre EEUU y la Venezuela de Maduro y, además, amenaza la continuidad del proceso de paz. Algunos colombianos agregan el riesgo sanitario que implica para ambos países promover una transición que podría acelerar dramáticamente la epidemia.
Por el contrario, el fiscal Barr afirma que es este el mejor momento para lograr una transición que garantice un nuevo gobierno que impida la catástrofe regional que significará la multiplicación de la epidemia si sigue manejada por el gobierno de Maduro.


Igual piensa el presidente interino Juan Guaidó más numerosos analistas y grupos de presión, quienes creen que en este momento la prioridad es lograr un gobierno de transición en Venezuela que impida la alta mortandad que se avecina si no se recibe el apoyo internacional que el gobierno de Maduro —por inconstitucional y ahora forajido— no puede lograr.
Y, agregan, que una mayor amenaza representa para la paz colombiana que Venezuela continúe siendo la base de operaciones de la disidencia de las FARC, el ELN y sus carteles de narcotráfico, que un proceso de transición en medio de la pandemia. Aseguran que habrá más víctimas por epidemia con el gobierno de Maduro que con una transición.
El debate apenas comienza. El juicio también. El gobierno colombiano coopera con EEUU entregando al general Cliver Alcalá Cordones. El de Guaidó pide una transición inmediata sin Maduro. El de Maduro se declara en guerra de resistencia.
Un ajedrez complicado cuyas próximas jugadas son difíciles de pronosticar.

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