Migración y Covid 19: los retos de Colombia

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La migración proveniente de Venezuela no debe ser apreciada como una migración clásica, pues parece tener también rasgos de una migración circular o estacional donde muchos hombres y mujeres construyen un plan de vida que dividen entre su país de origen y el de acogida, al menos mientras Venezuela no se estabilice.
Los costos de salir de Venezuela hacia Colombia son relativamente bajos y los de regresar a Venezuela también, sobre todo si los comparamos con los casos de Siria o de los países africanos hacia Europa. Las naciones de la región andina estarán expuestas a esas “olas” de venezolanos que circularán por sus economías, en particular entre sus estratos más pobres, buscando temporalmente protección, resguardo y la obtención de remesas para enviar a sus familias en Venezuela.


¿Pero qué pasará ahora cuando las economías latinoamericanas entren muy probablemente en recesión por efectos del Covid 19 y las oportunidades se estrechen para todos? Va a depender en parte de la manera cómo los potenciales nuevos migrantes perciban su situación relativa en comparación con Venezuela y el costo de la decisión de migrar, pues como sabemos en este tema no solo juegan las variables socio económicas.
Otro punto crucial será la frontera colombo-venezolana.

En esta coyuntura de pandemia una parte muy importante de los esfuerzos debe estar concentrada allí para atender y estabilizar la probable ola migratoria que intentará venir a curarse al lado colombiano.

El próximo pico de migración seguramente no tratará de ir a Bogotá o seguir a Quito o Lima, sino que llegará para obtener alguna atención de emergencia. Eso podría saturar rápidamente el sistema de salud en los departamentos fronterizos colombianos.
En la frontera hay que prepararse para la emergencia y para la acción humanitaria masiva, como en 2017 pero con nuevas complejidades. Se trata de decisiones muy distintas de las que hay que tomar en grandes ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena o Barranquilla donde se concentra gran parte de los casi 1.800.000 venezolanos que viven en Colombia.
No menos compleja es la situación de casi un millón de migrantes irregulares con trabajos informales precarios, falta de documentación y sin acceso a los servicios de salud. Tendría sentido que en el marco de la coyuntura del Covid 19 se abra un Permiso Especial de Permanencia (PEP) ligado a la salud que les permita estar registrados, cotizar en los casos de aquellos que puedan hacerlo y al resto considerarlos como población subsidiada. Siempre será mas justo y menos costoso que tenerlos excluidos del sistema de salud, invisibles, con todos los riesgos que eso implica para la población en los lugares de acogida.

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