Hoy me formo para regresar a Venezuela

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Habla Eloy Bravo

Eloy Bravo es uno de los 50 participantes venezolanos del Programa de Fortalecimiento de Jóvenes Líderes para la Reconstrucción Democrática de Venezuela, desarrollado por el Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario y la Asociación Ávila Monserrate, con el apoyo de National Endowment for Democracy (NED).

¿Cuáles son tus antecedentes políticos?
Nací en una familia muy política. Mi padre era militar y mi madre funcionaria de carrera del Congreso de la República. Recuerdo escucharles hablar de lo importante que era luchar por un país más democrático, de igualdad y más próspero. Desde niño paseaba por los jardines del Congreso o iba al desfile militar del 5 de julio; pero fue en la secundaria cuando sentí por primera vez lo que era hacer política, gracias a un proyecto de la Alcaldía de Chacao que permitió elegir entre niños, niñas y adolescentes un gobierno municipal juvenil, donde resulté electo concejal. Nuestros promotores fueron Carmen Elisa Hernández y Moisés Carvallo, del equipo de Leopoldo López.
Estudiar ciencias políticas hizo que mucha gente se alarmara, me decían que iba a terminar preso o muriendo de hambre, pero avancé cinco años hasta obtener mi título de politólogo en la UCV. El activismo político forma parte de mi crecimiento personal y profesional. Es una forma de entender las estructuras sociales y del Estado para alcanzar el progreso y desarrollo de nuestros países.

Esta visión la he tomado de mi experiencia en procesos políticos, pero también muy por mi gestión en la administración pública, donde vivo lo maravilloso de seguir construyendo criterio sobre el conocimiento y la experiencia.

¿Cómo llegaste al Programa de Fortalecimiento?
Soy director de la fundación Sonrisas Unidas, que realiza trabajo social en Venezuela, Panamá y Colombia con niños, niñas, adolescentes y adultos en situación de riesgo. Me ha relacionado con otras organizaciones para construir proyectos que beneficien a nuestra población objetivo. A mediados de 2020, en medio de la pandemia, recibí un e-mail donde se me invitaba a participar en el Programa; me la hizo llegar la Asociación Ávila Monserrate, con la que me vinculé para trabajar con los migrantes venezolanos en Colombia.

¿Cuáles son los aspectos que más te han llamado la atención?
Hacer política es una decisión personal, cualquier ciudadano puede hacer política. A través de la política somos capaces de construir, pero también de destruir. El punto que hace la diferencia es el conocimiento. Asumir la política de forma responsable implica obtener conocimientos y generar visión sobre ese mundo que soñamos, eso es posible cuando nos entrenamos para ello. He dado mucho valor a que el programa se haya esforzado en desarrollar un espacio de encuentro con líderes que tienen esa necesidad de crecer, soñar y crear realidades desde el conocimiento.

¿Qué piensas hacer cuando regreses a Venezuela?
Nunca quise salir de mi país. Pienso en lo que podría estar haciendo ahí ahora, pero también en lo riesgoso que es volver en este momento. Esto me ha motivado a prepararme y a construir planes para fundar un pais donde todos podamos unirnos de nuevo, donde las palabras reconciliación, perdón y construir formen parte de nuestro nuevo vocabulario. Tengo todo listo para volver a Venezuela. Solo espero el repicar de las campanas que anuncian su libertad para ir a abrazarla y darle todo.

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